1. Inspección visual: observe si el recubrimiento es liso y uniforme, y si hay defectos como burbujas, grietas o descamación.
Comprobar si el color es uniforme, prestando especial atención a las zonas débiles como esquinas y soldaduras.
2. Medición de espesor:
Mida el espesor del recubrimiento utilizando un medidor de espesor de película seca o un medidor de espesor de película húmeda para asegurarse de que cumpla con los requisitos de diseño (como las normas ISO y ASTM).
Mida en múltiples puntos (lado de barlovento, lado de sotavento, soldaduras, etc.) y calcule el valor promedio y la desviación.
3. Prueba de adherencia:
Prueba de-corte: corta una rejilla con un cuchillo, aplica cinta adhesiva y luego quítala para comprobar si el revestimiento se desprende.
Prueba-de extracción: utilice equipo especializado para medir la resistencia al despegue del recubrimiento.
4. Prueba de resistencia química y resistencia a la intemperie:
Exponga la muestra a soluciones ácidas, alcalinas, salinas o ambientes naturales, y observe si el recubrimiento cambia de color, ampollas o tiza.
5. Pruebas electroquímicas y de niebla salina
Evalúe el rendimiento de la resistencia a la corrosión mediante espectroscopia de impedancia electroquímica (EIS).
Las pruebas de niebla salina simulan un entorno marino, observando corrosión por picaduras o ampollas.
6. Inspección-in situ
Mida periódicamente el espesor y la adhesión del recubrimiento utilizando instrumentos portátiles y registrando los cambios en el estado del recubrimiento.
Precauciones:
Limpie la superficie antes de realizar la prueba para evitar que el polvo y el aceite afecten los resultados.
El instrumento necesita una calibración periódica para garantizar la precisión de los datos.

